4 x 4 = 7 mil

Hay pocas cosas que se deben saber para cuidar a un animal. Todas son sencillas, pero requieren un elemento que pocos están dispuestos a dar: disciplina.

El amor de corazoncitos flotando, de nombrecitos “con tonos de pastel”, de almohadones y comida sin cesar, es atractivo por que nadie está tomando decisiones complicadas, impopulares.

Esterilizar es una lucha interna para quienes no conocen el problema de la sobrepoblación, para quienes conociéndolo, escojen ignorarlo tal vez porque sienten tanta culpa de participar que prefieren no reflexionarlo.
“Donde hay confianza, da asco”, y cuando uno siente confianza en lo que ha visto y sabe sobre la tragedia de 6 millones de perros en la calle y sabrá Dios cuántos gatos, el corazón no vuela, no hay nombres pastel, ni almohadones, ni comida excesiva. Sólo hay realidad. Y el chiste de esa realidad, el chiste de cambiarla está en la reacción de cada quien.

Este fin de semana, Los PataPirata convocamos un convoy a PROPERRO. El plan era que cada quien llevara a su perro o gato a ocupar la gran oferta que Antemio hace con su asociación: Esterilizaciones a bajo costo. De los 300 a 1500 pesos de cualquier otro lugar, PROPERRO cobra sólo 100 pesos por perros chicos, y 120 pesos por perros grandes (y por grandes, hablo de Jack). De por qué hay tanta diferencia, hablaré luego, que es tema importante pero largo.

La jornada comenzó a las 9 am frente a Bellas Artes donde nos encontramos. Nuestra convocatoria fue efectiva para 4 canes. Jack, Mateo, Ballack y Geisha. Los 6 humanos acompañantes estábamos nerviosos y desmañanados, ansiosos por café.

Las instalaciones de PROPERRO están en un local sobre la calle Venustiano Carranza, la gente desde muy temprano se forma para esterilizar a sus animales y hace fila pacientemente. Mientras, el espectáculo comienza:

Fachitas, Negrita, Canela, Chata, Camila, Paloma, Golondrina y Mechas están vigilando su cuadra y siguen animosos los pasos de Chino, su guardián y custodio, su papá. A primera vista uno creería que son perros callejeros, abandonados a su suerte. Si se acerca uno un poco, sentirá que su pelaje limpio, su enorme docilidad y capacidad de socialización que no son más que muestra de que han recibido amor y que confían en los demás.
Chino limpia el local mientras les platica y les pide que se porten bien cno las visitas. Les sirve croquetas y les va diciendo que no coman las de las demás. Sirve las de Sonia y sus gatitos y no deja que los perros se acerquen. Mientras, Paloma, la más grande de todos los canes del local, ahuyenta a Manchas, un perro no esterilizado del local contiguo que siempre anda cazando a los gatos de PROPERRO.

Mientras hacemos fila, Chino corre a la tienda de la esquina y regresa con su litro de café negro que ofrece a todo mundo, y varias bolsas de pan dulce; lo despedaza y va dandole pedacitos a toooooda su jauría que la recibe sin soltar una sola mordida, y le agradece con besos sus postres mañaneros. Les promete un pollo para la tarde y les dice que ya, que se pongan a trabajar.
El trabajo de la jauría de PROPERRO es cuidar a sus visitantes. No hay nada de qué cuidarnos ciertamente, es un local donde todo mundo está de buenas y todos están ahí porque quieren a sus perros y gatos, pero la jauría asume su trabajo de cuidarnos de Manchas, de acompañarnos a cruzar la calle, de recibir a los animales visitantes. Son felices. Tienen chamba, comida y cariño. ¿Qué bípedo no sería feliz así?

Están esterilizando a Jack y yo lo acompaño en la mesa de cirugía. Es tan grande que no cabe y los doctores me reciben sin problema para ver a nuestro montruo que sigue buscando casa. Afuera escucho a Chino: “Mechitas, andale ven acá”. Y luego una serie de tijeretazos ritmicos y calmaditos. Cuando salgo con mi bestia a la camioneta, veo a Chino sentado en la banqueta haciéndole el corte más fabuloso de la vida a Mechitas que se deja cortar, bañar, peinar, tooooodo con una paciencia de budista.

Después de Jack entra Mateo, luego Geisha y Ballack. Los veterinarios se siguen con 10 animales más y nosotros nos vamos antes de que Jack se sienta incómodo con la anestecia. 420 pesos después, le hemos salvado la vida a los 28 mil animales que en conjunto, pudieron tener estos 4.

Gran tarde. Enorme.

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Un comentario en “4 x 4 = 7 mil

  1. Fue tan chida tarde, que siento que los amo a todos. Bueno, sí los amo, pero me siento así como entre almohadas y nubes de pastel jajaja.Eso solo se vale después de nuestra dosis de realidad.+++¡Los amo for ever and ever ! LQ1CH NC. I <3 PataPirata!!! I Miss youuuJajaja la secu era genialmente horrible con las muestras de afecto…+++

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