No siempre se necesita rescatar

Depende del contexto. No todo es maltrato, no todo es abandono. Para la mayor parte de la gente que vivimos en el DF, un perro con piojos y garrapatas es causal de emergencia médica. Y bueno, básicamente si un animal estuviera así, en nuestro hábitat urbano, bien vale la pena llevarlo al vet.

Viajera Victoria estuvo de viaje por Costa Rica. Como es un humano sensible a los animales, en especial a los perros, siempre que viaja se amiga con alguno. En esta ocasión, le tocó a esta perra:

Con esta perrita estuve corriendo en la playa como si nos conociéramos de años, la perseguía, me perseguía, se unieron más perros y la playa fue nuestra por un tiempo. Cuando llegó el desayuno le di la mitad porque se la había ganado, con la panza llena fuimos a caminar con 2 más del camp, exploramos rocas, nadamos, brincamos las olas, se dejaba cargar cuando se cansaba de nadar, regresamos cansadas a dormir una siesta. Estuve pensando mucho en llevármela, tiene sarna en el pecho y las orejas llenas de garrapatas, le caería bien una buena limpieza, pero por otro lado la vi tan feliz, con sus orejas al viento cazando cangrejos, saludando a los turistas, persiguiendo las olas, durmiendo bajo un árbol en espera de que baje el calor para seguir corriendo y jugando. Realmente se ve feliz, ama la playa y la disfruta, pensé que tal vez somos muy egoístas al creer que nuestro concepto de felicidad es el de todo el mundo, que ella busca estar en una casa con cama en vez de en la playa, que quiere tener un solo dueño en vez de miles de amigos playeros. En eso estaba pensando mientras dormíamos una junto a la otra agotadas por el sol, cuando de pronto reconoció a un amigo que pasaba caminando, salió corriendo a su encuentro, él le rascó las orejas y se fueron felices caminando, solita me dio la razón, no debo intervenir en la vida de alguien sólo porque creo que mi felicidad es su felicidad. #avellanabeach #CostaRica #puravida #dogsofcostarica #SurfCamp

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Cuesta mucho trabajo entender que otro ser vivo disfrute vivir como vive, si ese estándar no es el nuestro. Nada de lo que vio Viajera Victoria en esa perra de playa es anormal o la hace estar maltratada; claro, tiene sus problemas de salud y seguro quienes conviven con ella día a día lo saben y lo toman en cuenta. Tanto como tus amigos saben que te dan migrañas en la tarde, o que eres intolerante a la lactosa, o que padeces gastritis crónica. Pero no por eso te llevan al hospital.

Rescatar a un animal, en tiempos en que la violencia es absolutamente identificable, tristemente se vuelve caso de emergencia. Hay mucho qué aprender de esta anécdota y reflexión de Viajera Victoria. Muchas gracias por dejarnos compartirla.