Si estás pensando en regalar un animal, primero lee esto

La mayor parte de la gente que compra animales no tiene ni idea de lo que les pasa desde que nacen hasta que se los entregan, junto con un ticket o una cartilla de vacunación falsa. La mayor parte de la gente ha vivido pensando que los animales son cosas, que tienen precio, que son usables y por lo tanto desechables.

La cosa es que muchas veces alguien regala un perro y piensa que está dando un motivo de alegría y sorpresa sin fin. Y muchas veces quienes lo reciben, brincan de emoción y el gusto les dura unos días o semanas hasta que el perro empieza a comportarse como perro, y destruye cosas, y orina otras. Entonces se vuelve desechable. Como todos los demás regalos que nos emocionaron en su momento y luego ya no supimos qué hacer con ellos.

Por fortuna, no siempre es así. Les dejo esta historia que nos comparte mi amiga Kim de Anda.

Screen Shot 2016-01-10 at 2.35.24 PMLos que me conocen y conocen a mis perros saben lo que vivimos con Jagger cuando era cachorro.
Él llegó a mí sin esperarlo, siempre digo que fue el peor regalo que me pudieron haber hecho. Yo vivía en un departamento, con dos gatos y una hermana, sin tiempo para atender a un perro (razón por la que no tenía ninguno en esa época). Un día sin más ni más, alguien me dijo “feliz cumpleaños, es tuyo”. Lloré horas, desesperada de saber que no podía quedarme con él pero viendo esa carita adorable que solo un dálmata de dos meses puede tener. Di las gracias, le dije que no podía aceptarlo, que en mi vida no cabía un perro y la respuesta fue “pues yo ya te lo regalé, haz lo que quieras con él”.

Screen Shot 2016-01-10 at 2.34.42 PMAfortunadamente el universo se acomodó, mis papás lo cuidaron un tiempo, después encontré un lugar donde podíamos vivir juntos y ser felices. Pero esos primeros meses (que después se convirtieron en años) distaron mucho de ser realmente felices. Ha sido un perro sumamente difícil, y eso, porque es un perro sumamente inteligente. Se aburre muy rápido, tiene demasiada energía y es experto en destruir lo que haya a su paso. Cientos de veces dijimos, “a la próxima se va”, “no podemos vivir con un perro así”, ” no entiende”, “no tenemos el conocimiento para educarlo”. Cientos de veces recogimos en pedazos nuestras cosas, tiramos a la basura plantas y árboles en trizas, barrimos restos de libros y otros tesoros mientras veíamos su carita que decía “perdón, no sabía que esto estaba mal, estaba aburrido, me dejaron solo mucho tiempo, soy un cachorro todavía, escuché ruidos que me asustaron, me desesperé”.

Está por cumplir 5 años, apenas hace unos meses puedo decir que se convirtió en un perro educado. Es tranquilo, pasea con calma y ya no destroza, siempre y cuando no dejemos la basura a su alcance (no se aguanta las ganas ante los deliciosos olores que encuentra) pero como ven, nos tomó años llegar a este punto. Hoy no sé que haríamos sin el cacharro, el bebechino, el más pintito de la casa al que amamos con locura aunque nos saque canas verdes, sé que llegó a nosotros porque somos la familia que él necesitaba y él es el perro que nosotros necesitábamos. Gracias universo.


Screen Shot 2016-01-10 at 2.34.25 PMAbandonar a un animal es el acto más cobarde que puede existir y leer razones como estas me parece lo más inhumano que hay. Si piensan hacerse de una mascota piensen en mí y en Jagger antes de hacerlo, piensen en qué van a perder cosas, tiempo y dinero pero que a cambio recibirán un amor como nunca lo han imaginado.

No siempre se necesita rescatar

Depende del contexto. No todo es maltrato, no todo es abandono. Para la mayor parte de la gente que vivimos en el DF, un perro con piojos y garrapatas es causal de emergencia médica. Y bueno, básicamente si un animal estuviera así, en nuestro hábitat urbano, bien vale la pena llevarlo al vet.

Viajera Victoria estuvo de viaje por Costa Rica. Como es un humano sensible a los animales, en especial a los perros, siempre que viaja se amiga con alguno. En esta ocasión, le tocó a esta perra:

Con esta perrita estuve corriendo en la playa como si nos conociéramos de años, la perseguía, me perseguía, se unieron más perros y la playa fue nuestra por un tiempo. Cuando llegó el desayuno le di la mitad porque se la había ganado, con la panza llena fuimos a caminar con 2 más del camp, exploramos rocas, nadamos, brincamos las olas, se dejaba cargar cuando se cansaba de nadar, regresamos cansadas a dormir una siesta. Estuve pensando mucho en llevármela, tiene sarna en el pecho y las orejas llenas de garrapatas, le caería bien una buena limpieza, pero por otro lado la vi tan feliz, con sus orejas al viento cazando cangrejos, saludando a los turistas, persiguiendo las olas, durmiendo bajo un árbol en espera de que baje el calor para seguir corriendo y jugando. Realmente se ve feliz, ama la playa y la disfruta, pensé que tal vez somos muy egoístas al creer que nuestro concepto de felicidad es el de todo el mundo, que ella busca estar en una casa con cama en vez de en la playa, que quiere tener un solo dueño en vez de miles de amigos playeros. En eso estaba pensando mientras dormíamos una junto a la otra agotadas por el sol, cuando de pronto reconoció a un amigo que pasaba caminando, salió corriendo a su encuentro, él le rascó las orejas y se fueron felices caminando, solita me dio la razón, no debo intervenir en la vida de alguien sólo porque creo que mi felicidad es su felicidad. #avellanabeach #CostaRica #puravida #dogsofcostarica #SurfCamp

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Cuesta mucho trabajo entender que otro ser vivo disfrute vivir como vive, si ese estándar no es el nuestro. Nada de lo que vio Viajera Victoria en esa perra de playa es anormal o la hace estar maltratada; claro, tiene sus problemas de salud y seguro quienes conviven con ella día a día lo saben y lo toman en cuenta. Tanto como tus amigos saben que te dan migrañas en la tarde, o que eres intolerante a la lactosa, o que padeces gastritis crónica. Pero no por eso te llevan al hospital.

Rescatar a un animal, en tiempos en que la violencia es absolutamente identificable, tristemente se vuelve caso de emergencia. Hay mucho qué aprender de esta anécdota y reflexión de Viajera Victoria. Muchas gracias por dejarnos compartirla.

¿Qué se necesita para ser un PataPirata?

Hace poco -en medio de un lunes maldito de unfollows masivos- alguien hizo esa pregunta. Quienes me conocen saben que no me sé quedar callada. Es dificilísimo que me guarde una opinión pero esa pregunta siempre me agarra en curva.

Ayer cayó un grito de ayuda al Twiter, al Face, a mi phone: “Hay un perro muerto de cansancio en Mississippi en la Cuauhtémoc”. Vale me llamó porque sabía que el martes anterior anduve tratando de rescatar a un chaparro con la pata rota por esas calles.

Me puse como loquita. Como oso con canasta de huevos, dice la amiga Mariana. ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Dónde lo meto? ¿De dónde saco varo? Vale me decía, pues a ver si Alma nos lo puede recibir. Revisé la cajita de los ahorros de PataPirata, tenemos 700 pesos. Sí la libramos para un par de días. Ya veré de dónde sacamos más.

Empecé a marcar a la chava que dio el reporte, como por fortuna mucha gente le estaba llamando, me tardé en encontrarla. Me puse de acuerdo con ella. Que si en un taxi, que si Anty pasa por nosotras, que si mejor en la pensión de Tutti Canie. A cada dos minutos cambiaba el plan porque no siempre se puede albergar. Porque los animales en la calle nos superan en número a quienes queremos ayudarlos.

Al final me salí caminando rumbo al rescatado con el plan siguiente: lo dejo en pensión hoy en la vet de mi casa. Sirve que me lo revisan. Que lo bañen. 300 pesos. Con lo que queda compro croquetas y le dejo dinero a Alma para un par de días. Ahí voy caminandito… llego y no es mi perro perseguido el martes. Cerré mis oclayos y hablé con el Preciso: Vale, yo rescato a este, tú rescata al que se me escapó.

El plan se me vino abajo. En la vet de mi casa no había espacio. La doc no estaba. No lo querían bañar los chavos. Se me empezó a cerrar el mundo. Pero tenía enfrente a Iliana, una de las rescatadoras, ni modo que me quebrara. Ella estaba nerviosa, tanto como yo, pero yo soy más grande (de edad y de tamaño) eso cuenta, impone. Tengo que estar segura, saber qué debo hacer, transmitir el sentimiento de seguridad y hacer ver que se puede rescatar, que vale la pena, que conoce uno gente bien chida, que te das cuenta que no estás sola.

“El otro día leí las fases del rescatador. Primero estás entusiasmado porque como tú ya decidiste que harás algo, cambiarás al mundo. Después te enojas porque te das cuenta que es abrumadora la tarea, y que no basta con que rescates a uno, que quedan miles por rescatar. Al final aceptas que aunque sólo rescates a uno vale la pena. La conclusión es que los animaleros siempre estamos deprimidos”. Eso dijo Maribel, la otra rescatadora.

Las PataPirata siempre nos hemos preguntado por qué seguimos juntas, tantas como somos, después de más de dos años. ¿Qué nos une? ¿Qué ha permitido que los egos no se interpongan? ¿Que ha hecho que crezcamos a pesar de pensar diferente? Estamos locas.

¿Qué se necesita para ser un PataPirata? Estar loco. Creer que no vas a cambiar al mundo, que no recibirás aplausos, que no te harán entrevistas, que no necesitas de vez en cuando que alguien te diga: vale, yo lo hago. Necesitas estar loca para no tener alicientes cuando las cosas salen mal y de todos modos seguir.

Se necesita querer hacer las cosas… y hacerlas. Se necesita tener la humildad para preguntar cómo hacerlas y aceptar las respuestas. Se necesita entender que lo que hacemos lo hacemos por nuestro gusto, porque la cara de un perro tranquilo tras ser rescatado, de un gato que ha recuperado su dignidad tras ser maltratado, de un conejo que ya no tiene miedo de los humanos te llena más que cualquier otra cosa. COSA, sí, COSA. Más que un gadget de última moda, más que ser popular en Twitter.

Se necesita entender que las herramientas que tienes (aunque no tengas super casota con patio, una cuenta de banco en las Islas Canarias, coche, teléfono, compu, espacio), puedes hacer la diferencia en la vida de un animal. Empezando por el animal que eres tú. Que si sabes diseñar, puedes hacer un cartel y enviarlo a tus amigos. Que si sabes hacer música puedes juntar a tu banda y contarles de lo que te preocupan los animales y buscar la manera de promover la causa, de concientizar gente. Que si sabes contabilidad le digas a una AC cómo no malgastar su varo. Que si sabes programar te ofrezcas para hacerlo con los animaleros que no tienen chance de atender su sitio porque andan en el rescate.

Que si lo único que se te ocurre que puedes hacer es difundir, lo hagas. Será de mucha ayuda.

PataPirata no tiene credenciales. No somos reclutadores de voluntarios. PataPirata es… ha sido una actitud para todos aquellos que lo conformamos y para quienes nos siguen y cotorrean con nosotros mes con mes.

PataPirata es, y siempre serás tú. Sólo hace falta que empieces.

¿Y a ti qué te parece…?

Por alguna razón, tal vez porque el sitio se ve “muy profesional”, “muy organizado” (gracias, gracias), la gente me pregunta cosas como si mi opinión fuera muy importante. A lo mejor lo es. Mi papá decía que cuando uno empieza a publicar, se tiene que hacer responsable de lo que dice, y que para hacerlo, hay que entender que el lector, siempre lee lo que se le da la gana de lo que uno escribe. Y sí… cada quien entiende lo que quiere.

Pensando en que quienes me hacen favor de seguir este blog alguna vez se preguntaron estas cosas, ya sea porque querían discutirlas conmigo o simplemente discutirlas para hacerse de más opiniones, aquí van unas cuántas sobre temas varios.

¿No te dan ganas de matar a la gente que dice que quiere un perro “de raza”?
Antes sí, muchas. Ahora no. Me acuerdo cuando yo no sabía, o no quería ver, que los perros callejeros eran perros dignos de llamar mi atención y de ganarse mi cariño. Mi primer perro, estoy segura fue comprado. Maxi se llamaba la enana esa, por aquí hay alguna foto de ella. Yo tenía 5 años cuando “se fue a vivir con tu abuela”.

La segunda fue Kika, adoptada porque yo no podía entender eso de ponerle precio a un animal, a un ser vivo. Y era un “perro bonito”. Bonito y chiquito porque vivo en departamento… JAJAJAJAJA

Ahora vivo en el mismo departamento y hay cuatro perros, y ninguno es chiquito como Kika era. Pero todos son igual de adorables.

No cambian los perros, cambia uno, y no lo hace de un día para otro. ¿Por qué me voy a enojar con quien no ha andado el camino que a mí me tomó años andar?

¿No te enoja que la gente no quiera ayudar, donar dinero, unirse a la causa?
Pos me parece rarito, porque en mi cabeza uno tiene que hacer algo por alguien siempre (Soy hija de católicos mochos con alma judía, así que sé de mucha culpa y de mucho quedar bien con los demás no matter what). Pero la verdad, es que uno nuuuuunca sabe si ese que no le entiende a la causa animal, sí le entiende a la causa de la violencia intrafamiliar, o de la discapacidad motriz o mental o política. Yo no tengo esa. Yo tengo esta de los animales. ¿Qué le vamos a hacer?  El chiste es que todos jalemos para algún lado hasta que la sábana quede lisita.

¿Cómo contestas la pregunta: y por qué no haces eso por los niños de la calle?
Digo: Cree PataPirata porque creo que a los humanos, cuando crecemos, se nos olvida que un día dependimos enteramente de alguien y no le escupíamos la mano para comer, ni la madreábamos para tener sexo, ni le gritábamos cuando perdíamos la cabeza (llorar de bebé no cuenta).
Hubo una época en nuestra vida donde no éramos groseros, donde confíabamos en los demás, donde dormíamos como ángeles. En esa época, no nos atrevíamos a lastimar a nadie…

Cada vez que ya como adultos, conseguimos controlar la ira aprendida con los años, las mañas que hemos adquirido para ser groseros con los demás, cada vez que conseguimos respirar y no enojarnos, estamos haciendo que el mundo sea mejor.

Esa clase de energía es la que necesita un perro para ser feliz. Y no hay mejor ser vivo, más accesible en estos tiempos que un perro, para que un humano aprenda.

Rara vez alguien entiende lo que quiero decir. Cambio el discurso dependiendo de quién pregunte. Esta, creo que es la versión para la gente que me ha leído antes. La resumida es: cree PataPirata para que la gente se sensibilice con lo que cree inferior, así jamás lastimará a un niño, golpeará a una mujer o a un igual.

¿Cómo puedo ayudar?
Si tienes cobijas de sobra, llévalas a un refugio.
Si tienes ropa vieja de sobra, de esa que piensas tirar, también llévalas a un refugio.
Ve a un refugio y ayuda a limpiar, siempre siguiendo las instrucciones del cuidador.
Si puedes comprar un costal de croquetas extra, llévalo a un refugio.

Lee, aprende, investiga sobre el animal que vive contigo.
No impongas reglas a los demás, trata de discutirlas, de averiguar por qué no les gusta. Si ellos no se adaptan, adáptate tú.

Si quieres convencer a alguien del camino animalista, preséntate como algo atractivo. No seas violento, no seas intransigente (me ha tomado toda mi vida tratar de conseguirlo, pero cuando lo logro…. uf. El resultado es inigualable).

Dicen que un ser humano necesita plantar un árbol, escribir un libro, salir en una portada, viajar a otro continente y no sé cuánta cosa antes de morir… Yo agrego: antes de morir, pierde el miedo.

No te detengas porque crees que es difícil, hazlo. 






Manifiesto PataPirata

Cuando empezamos el blog escribimos esto que abajo queda citado. Ahora con el nuevo sitio, nuestro Manifiesto está un poco escondido y a veces lo extraño.

He tenido suerte de conocer de manera casual a fans del PataPirata que se sumaron a este esfuerzo porque encontraron algo en el Manifiesto que les hizo click.

Hay días como hoy, en los que me hace falta recordar por qué abrimos el sitio; así que aquí está el Manifiesto, para que no se me olvide.

Saludos,

María

En PataPirata estamos de acuerdo contigo:
Los perros tienen la culpa, los gatos, los leones de restaurante,
las guacamayas de heladería, las iguanas de pecera.
Tú, eres una víctima.
Es culpa de ellos que pese a las tres veces que intentaste enseñarles a hacer pipí, no aprendieran.
Son tontos.
Es culpa de ellos que pese a comprarles croquetas, darles agua que les rinde durante una semana, insistan en que están resecas y que el agua se puso verde.
Que se la acaben más rápido.
Es culpa de ellos que no hagan cita contigo para programar un momento adecuado, no mayor a la duración de un corte comercial, para jugar y sacar toda la energía que tienen.
Por Dios, tú tienes cosas qué hacer.
Es culpa de ellos que crecieran, que no escucharan tus súplicas de convertirse en San Bernardos minitoys.
Que resultaran Piratas.

Estamos contigo. Como ellos son tan tercos y sabemos que tú eres un animal de razones, contamos contigo. Queremos ayudarte. Queremos detener tu sufrimiento. Por mucho trabajo que nos cueste, queremos enseñarte que…

Tu San Bernardo es talla caballo… Y ES NORMAL

Los Chihuahueños, NO SON ACCESORIOS

Los cachorros son adorables, PERO NO HACEN FALTA MAS

Tu perro es listísimo, PERO NECESITAS SACARLO CON CORREA

Ah.. y que todos los seres vivos, comen, tienen desechos y les gusta la compañía. Perros, gatos, hombres, niños, vacas, mujeres…

Si eres uno de esos animales que puede usar un teclado o hablar por teléfono, sé buena bestia y escríbenos.
Ayúdanos a ayudarte.

De cazador a protector


Gabriel Pacheco empezó a cazar cocodrilos americanos en el caribe colombiano cuando era joven. Aunque la caza del cocodrilo era ilegal en la región, los residentes de comunidades pobres solían tener pocas opciones para ganar dinero. Hoy, Pachecho no sólo protege las especies que alguna vez cazó, si no que dedica su esfuerzo a llevar el mensaje de conservación con lo que ha conseguido ampliar las opciones de oportunidades económicas para su generación y la siguiente.

Unete a Conservation International

Conservation International Gabriel Pacheco began hunting American crocodiles on Colombia’s Caribbean coast as a young man. Although crocodile hunting has long been illegal in the region, residents of poor communities often had few options to earn income. Today, not only is Pacheco protecting the species he once hunted, but through spreading the message of conservation to others, he has been able to expand economic opportunities for his generation and the next.