Cómo callar diputados sin perder la elegancia en el intento.

No paro de reír. En serio que no paro de reír. Se que a mucha gente esto le causará mucho enojo, y lo agradezco, porque así se quejan, se manifiestan, y hacen lo que yo ya no tengo estómago para hacer.

Hoy he estado leyendo las noticias, entre las muchas desgracias que sucedieron la noche anterior, me doy cuenta de esta, que en comparación con Gaza, el Ébola, los muertos en Missouri, los kurdos, es absolutamente menor. Lo que no es menor es que muestra, con total flagrancia, la enorme falta de conocimiento en biología, materia básica desde la primaria.

¿Qué pasa con los seres humanos que se nos olvidan los principios básicos de la vida? Golpear duele, lo sabemos desde niños. No sólo porque algunos sufren violencia, si no simplemente por que nos caemos. Y cuando algo duele, gritas. También cuando algo te emociona, cuando te da miedo.

Es tan… ridículo, como gente que usa su voz (y cobra por eso) para darnos voz a los electores, ahora quiere, propone, que le quitemos la voz a quienes por lo menos, hasta ahora, no cobran por hacerlo y normalmente, es rarísimo que no sea así, lo hacen por llamar nuestra atención, por pedir un apapacho, o croquetas, o que salgas a caminar.

Yo no estoy enojada, esas cosas me dan flojera. Pero, lo que no me da flojera es escribir. Aquí y a los diputados neoleoneses. Si quieren hacerlo, aquí está la lista.

Háganlo. Sirve. De verdad sirve. Escríbanles y mandenles copia a las asociaciones protectoras de Nuevo León. Háganles saber que estamos leyendo esta sarta de estupideces y nos da risa, y que estamos dispuestos a enseñarles, con manzanas, que lo que proponen es una verdadera estupidez.